GT Política Corto Plazo Sol: No pasará nada, si esperamos que lo hagan ellos

A raíz de la publicación -al fin- de la contabilidad B(1) del Partido ”Popular”, las rotativas, las ondas, las pantallas y todos los medios nacionales e internacionales se han volcado en expresar su enorme preocupación e indignación. Todas, o casi todas, coinciden en que la situación es insostenible, y muchas de ellas piden al actual Gobierno que dimita, e incluso algunas que convoque elecciones anticipadas cuanto antes, o al menos dé explicaciones y limpie de corrupción su casa.

Casi todas estas fuentes, sin embargo, reconocen que esto será muy difícil, quizá imposible, y opinan que la estrategia del Gobierno será la de negar la mayor y esperar a que escampe el temporal. Así lo vienen haciendo ya, con total desfachatez, haciendo gala de su absoluta impunidad: “soy honrado porque lo digo yo”, eso es lo que pretenden que valga, ya sea ante informaciones completamente verorímiles, como las de la contabilidad B mencionada, ante informes policiales como en el caso de la ministra de sanidad, o ante imputaciones judiciales directas. Ningún medio, nadie hasta ahora, ha sabido explicar por qué puede estar pasando esto, por qué nos gobierna y nos seguirá gobernando un partido lleno hasta rebosar de ladrones demostrados que se reirá una y otra vez de la población, incluyendo sus propios votantes. Y es que las “soluciones” que nos aportan son las mismas de siempre: los de arriba, en este caso los mismos corruptos, tienen que tomar medidas. Desde luego que las tomarán, ya lo están haciendo: mentir, negar la mayor, y claro, querellarse contra quienes lo mantengan, matar al mensajero. Con nuestros respetos por los medios que han tenido la valentía de publicar estos datos y por quienes, indignados de última hora, reclaman con tanta tardanza transparencia, hay que decir que lo que aportan no son soluciones, y si no van a hacer nada más que esperar a que las élites “limpien su casa” no solucionan nada y forman parte, también, del problema.

No dudan también en encomendarse a la justicia, que “funciona” y es “igual para todos”, para que sea ella quien dirima y dictamine la inocencia o culpabilidad, a sabiendas de que ya han puesto medios para que la gran mayoría de esos delitos estén prescritos, con lo que esta “solución” desde luego no sirve, es otro embuste. Tampoco les duele la cara encendiendo el ventilador y acusando a los demás partidos de corrupción, mientras que ”su casa está limpia”, ya lo vemos. Ni  se cortan aduciendo que esto no es nuevo, que salió a la luz hace varios años, sin mencionar que en ese momento pusieron toda su maquinaria, “las cloacas” de sus organismos a funcionar, para difundir que se trataba de una conspiración, y sin ninguna investigación -que apenas hacía falta ya que internamente era “vox populi”- apresurarse a defender la inocencia y honorabilidad del ex-tesorero que en aquel entonces era “perro fiel” pero hoy ya sólo es un villano ante exactamente los mismos hechos, independientemente de que se conozcan más o menos detalles. O en hacer uso en su provecho del politizado poder judicial para, mediante una campaña vergonzosa, perseguir al juez que les molestaba mientras investigaba éste y otros casos hasta que lograron inhabilitarle judicialmente. No, ni la prensa -sonrisas- ni la policía a su servicio -risas- ni la justicia politizada -carcajadas- ni mucho menos el Rey como algunos piden -mandíbulas desencajadas- van a servirnos de nada.

Diremos en primer lugar que en un país con unos mínimos democráticos, con un nivel aceptable de transparencia en los partidos políticos y en su financiación, el 99% de los miembros del Gobierno habrían dado con sus huesos en la cárcel antes del 20n por sus implicaciones en la Gürtel, y la financiación ilegal de su partido -ya entonces más que probada- lo hubiera hecho desaparecer del espectro político, con lo que difícilmente podrían estar gobernando. En segundo lugar, diremos que de existir en este país la iniciativa popular a la revocación de cargos públicos, como existe por ejemplo en la “dictadura” venezolana, a día de hoy estarían todos fuera de las instituciones gracias a sendos referendum revocatorios, y en el banquillo de los acusados, donde les corresponde. Estas cosas no las está diciendo nadie, o casi nadie, o sólo a medias con la boquita chica. Nosotros lo decimos aquí, en nuestros medios, lo difundimos cuanto podemos. El Leviatán del parlamentarismo no se limita a los corruptos de un partido, o de dos, tres o cuatro, tampoco al control de unos cuantos diarios e instituciones del estado… la gangrena del régimen, desgraciadamente, es total. Incluso en este mismo medio de tomalaplaza, o en algunas de las movilizaciones en las que participamos, tenemos que leer artículos y escuchar consignas que, al igual que sucede en los medios convencionales, se limitan a pedir la dimisión y la convocatoria de elecciones, o como mucho un proceso constituyente extraordinario, que sólo supondría un cambio de caras, una vuelta a la tortilla con la que más tarde o más temprano estaríamos exactamente en la misma situación, y encima, contentos y satisfechos por un tiempo.

No se trata de un problema de personas, de confianza, no es que “todos sean iguales”, no lo son, muchos de estos corruptos llegaron a la política con sus mejores intenciones. Al igual que los empresarios de la Gürtel maniatan al Gobierno con sus ingresos millonarios, en el actual régimen político español, basado en la Constitución de 1978 y exento de una necesaria ruptura, todas las instituciones de España al completo fueron maniatadas con el consentimiento y regocijo de los partidos políticos, que jamás habían visto tanto dinero junto, seducidas por las élites económicas en una transición que no es otra cosa que una traición a la “democracia”, cuya consecuencia no es otra que perpetuar la hegemonía de los mismos de siempre, permitiendo únicamente que metamos en unas urnas sobres que no tienen ningún valor comparados con los sobres que sí cuentan, los sobres que de veras manejan los hilos del sistema. No podemos limitarnos a pedir dimisiones o intercambios en el poder, debemos exigir la ruptura con todo lo que supone el régimen vigente, con el sistema basado en partidos políticos corruptos por propia definición y con el control de la economía en la política. Somos las personas en las calles quienes podemos y debemos hacer algo, y lo haremos, no pararemos hasta disfrutar de verdaderos mecanismos de toma de decisiones por el pueblo, hasta quitarles el poder que han ursurpado al pueblo y que sea el pueblo mismo quien lo ejerza. Hasta lograr, no ya que el pueblo se gobierne, algo incompatible pues un pueblo no se gobierna a si mismo: se autogestiona.

Tampoco caigamos en el error de considerar el latrocinio de la clase política española el problema, porque sólo es su fachada. Como se ha mencionado, en los papeles puede verse con absoluta nitidez lo que está pasando, lo que significa la “democracia”. Son una verdadera radiografía del saqueo. Las grandes cifras, y el gran problema por tanto, son las del “debe”: las imposiciones de las grandes fortunas, las de la Gürtel y las que no son de la Gürtel, las de los amos del ladrillo, los banqueros, los que fueron tan incautos de aportar el soborno en B y ahora niegan y se esconden, y los que lo pagan en A, delante de nuestras narices, y siguen con su fiesta interminable a nuestra costa. Los que levantaron su imperio con el dictador, o incluso antes, y no han tenido desde entonces ningún problema en incrementar cada vez más sus ganancias, directamente relacionadas con el sufrimiento cada vez mayor de las personas, sin que nadie les haya podido ni querido regular. Frente a un problema de semejante magnitud, resulta absurdo recurrir a supuestos manejos en las sombra, no digamos exigir el silencio para no dañar a la “marca España”… que lo hubieran pensado cuando cogían los sobres. Seamos justos: los González, Áznar, Zapatero o Rajoy son meros ejecutores de la estrategia del capital, y es ahí donde tenemos que poner la diana. Todo lo demás, incluidas las herramientas de control que Política Corto Plazo promovemos, son medidas necesarias con urgencia pero sólo paliativas, que sabemos que no acabarán con la raíz de nuestros problemas. Las soluciones están más allá: en acabar de una vez con el principio de autoridad y su violencia intrínseca, en desterrar de una vez por todas la obediencia de nuestras mentes para poder construír desde abajo un mundo nuevo, de todas y para todas.

http://madrid.tomalaplaza.net/2013/02/06/no-pasara-nada-si-esperamos-que-lo-hagan-ellos/

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